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La costura ha formado parte de mi vida desde que era una niña. Mi abuela Pilar era modista , yo no conocí su taller, pero si he escuchado mil anécdotas en torno a ese lugar, y lo recreo en mi mente desde hace muchos años, imaginando las telas , la máquina , las señoras probándose… He tenido en mi mano prendas confeccionadas por ella, prendas primorosamente cosidas y rematadas, realizadas con mimo , cuidando los detalles. A veces me quedo ratos mirando dichas prendas imaginando el proceso que tuvo que realizar ella para conseguir ese resultado tan perfecto.

Mi madre nunca ha cosido profesionalmente, sin embargo,  en mi casa siempre había algo que coser, no tenía miedo a la hora de intentar confeccionar lo que se le pusiera por delante, ropa, colchas, sábanas, cortinas… En mi casa siempre había telas , costurero, hilos, tijeras,  mi madre solía llevar siempre alguna aguja o algún alfiler prendido en su vestido de estar por casa.

De pequeñas nos hacía mucha ropa y por supuesto todo tipo de disfraces. Fuimos creciendo, todavía recuerdo comprar las revistas de moda y guardar recortes, para que mi madre nos los copiara. Nos hacía vestidos, faldas, camisas, abrigos, también nos hacía toda la ropa de fiesta , vestidos para fin de año, bodas, en mí caso hasta mi traje de novia. No había cosa que más ilusión me podía hacer, llevar un traje de novia creado por mi madre. 

Sin embargo yo no me lancé a coser hasta muy mayor. Cuándo nacieron mis hijas sentí la necesidad de hacerles  ropa, disfraces… poder compartir con ellas  lo mismo que yo compartía y comparto con mi madre y con lo que hemos disfrutado tanto. Así que me apunté a unas clases de costura para bebés, fui muy poquito tiempo, pero el suficiente para poner en su sitio todos los conocimientos  que tenía sobre el tema después  de haber visto a mi madre coser a lo largo de los años.

Poco a poco fui cosiendo cada vez más, las niñas empezaron a pedirme disfraces , empecé a recrear aquello que había hecho tantas veces con mi madre, ellas me decían que vestido querían y yo lo intentaba reproducir de la forma más parecida posible. Así fui practicando y perfeccionando.

Me di cuenta que cada vez disfrutaba más, me lanzaba a hacer más cosas y tenía menos miedo a equivocarme. Siempre recordaré una frase que decía la profesora de los cursos a los que asistí: “Corta sin miedo , lo máximo que puede pasar es que rompas una tela.”

Las niñas fueron creciendo y me veían coser, me pedían hacer cosas y algún día hemos intentado hacer algún proyecto fácil. Hasta un día monté un pequeño taller con algunas amiguitas vecinas. 

Todo esto me llevó a darme cuenta de la cantidad de…

 

…habilidades que se desarrollan a través de la costura.

 

Para empezar, la paciencia y la constancia. Al comenzar una labor tienes que estar dispuesto a dedicarle tiempo y mimo, no debes tener prisa y tienes que ser consciente de que es posible que tengas que desandar el camino recorrido varias veces y volver a empezar en algún punto. Teniendo en cuenta el mundo en el que vivimos hoy en día, en el que todo es inmediato, creo que es muy recomendable proporcionar a nuestros niños este tipo de tareas, proyectos en los que se disfrute el proceso y no prime solo el resultado

…proyectos en los que se disfrute el proceso y no prime solo el resultado

También hay que hacer un buen trabajo de concentración, sin ella el proyecto no se puede llevar a cabo y no podrás desarrollar el resto de las destrezas.

Sin duda se necesita visión espacial, a mí me cuesta especialmente este punto, a la hora de realizar un patrón o  de montar la prenda. Yo suelo pasar tiempo hasta que consigo montarlo incluso tener que hacerlo varias veces. Pero da igual, lo importante es conseguir el objetivo y montar la prenda, me llena de satisfacción conseguirlo. Al ejercitar tu visión espacial también estas desarrollando la lógica. 

También se suele tener que ser bastante preciso con las medidas. Aquí tienes que hacer un buen ejercicio tanto de medición como de cálculo ya que tienes que añadir algunos centímetros a cada prenda para poder coser. 

No olvidemos todo el trabajo manual y de motricidad que hay detrás de una labor. Ya sólo con coger el hilo y la aguja estás ejercitando tus dedos. 

Además de todo esto , estamos hablando de crear, por lo tanto también desarrollamos la creatividad. Podemos y debemos hacer nuestros propios diseños. 

Al comprobar que la costura podía ser una experiencia enriquecedora y entretenida, pero que también puede usarse como recurso pedagógico y que con ella podemos trabajar muchas habilidades, llevo un tiempo dándole vueltas a realizar cursos y talleres de costura para niños. De esta forma uniría dos de mis grandes pasiones, educación y costura.

De momento he comenzado a impartir unas clases extraescolares en el cole. Estoy como niña con zapatos nuevos con este nuevo proyecto. Tengo un grupito reducido, dentro del grupo he separado en dos mini grupos en función de la edad, cada uno tiene su propio material individual, así no corremos riesgos con el covid. 

 

El taller de costura para niños

 

La idea es que cada alumno vaya eligiendo sus propios proyectos para realizar , yo les proporcionaré distintas ideas para orientarles, así cada uno podrá llevar su propio ritmo en función de sus habilidades. De momento creo que estamos funcionando bien. Poco a poco , probando diferentes caminos.

Creo sinceramente que tanto el diseño y la costura como otras muchas labores ( punto, ganchillo, bordado…), pueden ayudar en la formación de muchas destrezas. Me encantaría que se dejaran de ver como actividades rancias y femeninas y empezásemos a verlas como un recurso que puede ayudar a nuestros niños a crecer en habilidades motrices, en el campo de la lógica matemática, a ser más creativos y a mejorar su autoestima. 

 

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